Se sabe que la pandemia que afecta al mundo, trajo consecuencias de gran magnitud en varios niveles y ámbitos de la vida, entre ellos el económico.

Las pérdidas y cambios que deberá afrontar el sector productivo aún son desconocidos y se irán conociendo a medida que se vaya resolviendo esta situación pandémica poco a poco.

Pero desde ya, se sabe que el sector gastronómico fue uno de los más afectados y se estima que será una de las últimas actividades en reactivarse luego del levantamiento del aislamiento social, preventivo y obligatorio que comenzó el pasado 20 de marzo y sigue vigente más allá de algunas flexibilizaciones.

Desde la Cámara de Empresarios Gastronómicos del Centro nucleada en AERCA, se lanzó, a propósito de esta situación, un relevamiento para conocer algunos ejes centrales de la realidad del rubro y el dato más relevante – y preocupante a la vez – es que, de los 57 locales gastronómicos encuestados, el 73.5% indicó que debido a la cuarentena y al cierre de sus locales, solo cuenta con la mitad o menos de su personal habitual para desempeñar las tareas, ya que las modalidades de trabajo indican que se debe conservar el distanciamiento social para preservar la salud de los trabajadores. Y que, por ahora, solo se reactivó la cocina y el envío a domicilio, por lo que hay puestos de trabajo que directamente no están activos como es el caso de mozos, recepcionistas, ayudantes, etc.

Además, solo el 38% reconoce poder hacerse cargo del pago de salarios a los trabajadores que permanecen en relación de dependencia, aunque con el resto de los compromisos como alquileres, impuestos y servicios públicos se encuentran en una situación mucho más delicada.

La situación sigue siendo incierta para el rubro, ya que, dentro de las flexibilizaciones aprobadas dentro de cada nueva fase del aislamiento, el sector gastronómico no está incluído y no se menciona por el momento algún horizonte visible para tal cosa.